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En el Año 1231, cuando Caravaca ocupaba un lugar destacado en el
asedio al reino de Granada, el sultán moro Ceyt Abuceyt
acompañado de toda su corte requiere al sacerdote Ginés Pérez
Chirinos para que demuestre su actividad eclesiástica. Cuando
va a proceder a la celebración de la misa el cura se da cuenta de
que no tiene la cruz, momento en el cual, ante la sorpresa de
todos los presentes, se produce la Aparición Milagrosa de la Cruz de doble brazo,
traída por unos ángeles. Esta asombrosa visión
provoca la conversión al cristianismo del rey moro.
Esta aparición de la Cruz es rememorada por el pueblo caravaqueño
cada año, en unos actos que configuran una verdadera tradición
festera sustentada por una leyenda con fundamento histórico, evocada
desde la Edad Media. Se trata, por tanto, de un culto al pasado,
un homenaje a su propia historia.
Durante los cinco primeros días de mayo tienen lugar las fiestas de
Caravaca, los festejos en honor a la Santísima y Vera Cruz de
Caravaca, integrados por dos espectáculos diferentes: Las fiestas de
Moros y Cristianos, que representan las luchas que tuvieron
lugar en aquella época y los Caballos del Vino.
El origen de este festejo se basa en una tradición según la cual
estando sitiada la fortaleza templaria de Caravaca por los
moros granadinos, hacia 1250, y necesitando los moradores de la
misma agua para abastecerse, ya que los aljibes estaban
exhaustos, un grupo de valerosos caballeros templarios atravesaron
el sitio musulmán, con el consiguiente riesgo que ello
entrañaba. Al no poder conseguir agua, cargaron pellejos llenos vino
a lomos de sus corceles, volvieron de nuevo, en veloz y
espectacular carrera a burlar el cerco enemigo para llevar el
liquido elemento al defensor del Castillo. Al llegar fueron
recibidos con el consiguiente alborozo, ofreciendo y ataviando
las mujeres a los mozos y a los caballos con ricos mantos bordados y ramilletes de flores, considerándolos, de esta forma, héroes y
salvadores de la situación.
Así pues, nuestras fiestas patronales comienzan el 1 de mayo, aunque
como fiesta, para nosotros se inicia el día 30 de abril con la
noche de las migas, pero antes de esas fechas, tenemos varios
festejos, como la presentación de los reyes moros y
cristianos, cenas medievales, presentación de la amazona de los
caballos del vino, llegada del Tío de la Pita y, sobre todo,
los bailes populares que cada bando suele hacer.
En la mañana del 1 de mayo tiene lugar la ofrenda floral a nuestra
Santísima y Vera Cruz y en la tarde, aparece el caballo. Se
celebra el concurso de caballos a pelo en la plaza del Hoyo, el
Jurado premia al mejor caballo, al de mejor estampa, se trata
de una exhibición del caballo. Al anochecer las gentes recorren los
distintos locales y exposiciones para apreciar los mantos que se
lucirán el día 2.
Sobre las cuatro de la mañana comienza el rito del enjaezamiento. En
la cuadra particular de cada peña, y a puerta cerrada, se
viste al caballo. El caballo se prepara con mimo y se viste con
primor con los atalajes, bordados paciente y artísticamente a
lo largo de todo el año, con temas alusivos a la fiesta, a la ciudad
y a sus gentes.
Con los primero rayos de sol, comienzan a aparecer los caballos, los
primeros tanteos, el resonar de los cascos y los
cascabeles. Siguiendo a cada caballo una peña que se va nutriendo de
espontáneos hasta convertirse el espectador en
participante ordinario, que funde su fuerza física con el ritmo
musical en una danza que se prolonga hasta el
Bañadero, donde tiene lugar la Misa de Aparición (momento en que se
rememora la Aparición Milagrosa de la Cruz). Al término de la
misa, se recorren las calles: ¡ CARAVACA, YA ES CARAVACA ! Es
la procesión de la alegría, en la que los grupos cristianos y
kábilas moras compiten en un derroche de música festera,
e himnos locales, junto con el cascabeleo peculiar de los caballos,
que levantan polvaredas de fervor. En el convento
carmelita las autoridades recogen la gran bandeja de flores
que las manos de las Monjas Clarisas han
preparado para la Cruz.
Poco después, al pie de la cuesta del Castillo, en la falda de la
muralla, se prepara la prueba de fuego caballista, mientras tanto en
el interior del Santuario tiene lugar el ceremonial del Baño del
Vino y Bendición de las Flores. Y es entonces cuando el
espectáculo se consuma en la Cuesta; cuando la fuerza de la bestia y
el hombre se funden para lograr el triunfo, y cuando sólo un
premio, "el primero", cuenta ante todo y sobre todo. "El primero" en la carrera y "el primero" en el enjaezamiento. Nunca el premio
compensa el esfuerzo, por eso, año tras año, se compite de nuevo y
con mayor ansiedad.
Durante la carrera, los cuatro caballistas unidos al caballo
enjaezado se abren paso entre el gentío. Apenas los pies tocan
el suelo.
Ya por la tarde los Moros y Cristianos se enfrentan en la cuesta del
Castillo, ganan los Moros. A continuación, procesión-desfile
para la bajada de la Santísima y Vera Cruz desde la Basílica- Santuario
hasta la Parroquia del Salvador, acompañada por miles de
fieles y por los distintos grupos de moros y cristianos.
El 3 de mayo en la mañana, desfile infantil, en el que participan
los más jóvenes. Por la tarde destaca la procesión-desfile por
el barrio medieval de los bandos moro y cristiano acompañando a la Santísima
y Vera Cruz, junto a miles de
fieles. A su llegada al pie del Templete surge el Parlamento entre
el Sultán moro y el Rey Cristiano, en el que hay una
encarnizada lucha entre ambos bandos. Acaba esta vez con la victoria
de las tropas Cristianas. Seguidamente, cuando la Santa
Reliquia llega al Templete, se produce el ritual más
representativo e histórico de las fiestas en el que el Sacerdote
introduce la Sagrada Reliquia en el agua y cientos de fieles
allí congregados intentan tocarla, para de esta forma
conseguir las indulgencias y promesas que quieren elevar a la Santísima
Cruz. A continuación, miles de fieles, junto con las tropas cristianas y
moras acompañan hasta la Parroquia del Salvador a la
Sagrada Reliquia, donde aguardará por unos días.
Ya el día 4 de mayo llega el día grande de Moros y Cristianos. Por
la tarde-noche Gran Desfile en el que los grupos y kábilas
lucen sus mejores trajes y galas, los grupos femeninos realizan
espectaculares coreografías,... todo rebosa color y fantasía.
Y el día 5 llegamos al último día de fiesta. Miles de
fieles, en solemne procesión, acompañan a la Santísima y Vera Cruz
de regreso a su Basílica-Santuario.

Video de
Caravaca de la Cruz
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